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sábado, 24 de diciembre de 2011

Reforma migratoria

Lenta, gradual, demorada, esperanzadora, necesaria, posible, añorada, paulatina, flexibilizadora... son algunos de los calificativos dados a este tema, que mantiene a la expectativa a más de 13 millones de cubanos, residentes o no en la Isla.

El asunto es que al fin hay una decisión de gradualmente echar abajo, quizás no todos, pero sí algunas de las más impopulares y perjudicales medidas, que han impedido una política migratoria normal en poco más de medio siglo.

Especialmente la tan odiada, criticada, discriminatoria, arbitraria, etc. etc. CARTA DE INVITACION, o sea, ese invento maquiavélico, mediante el cual se le agregó un obstáculo más y EXCLUSIVO DE CUBA, a las normales aspiraciones de sus ciudadanos de poder viajar, a cualquier otro país libremente.

Igualmente, a la popularmente llamada (pero no por ello menos IMPOPULAR, arbitraria, etc.) TARJETA BLANCA, es decir, un PERMISO DE SALIDA, que le ha dado a la dictadura, mediante sus funcionarios, la nada democrática, ni justa, ni socialista atribución de ESCOGER (y por tanto discriminar) quiénes sí y quiénes no, pueden ejercer el derecho de salir de su país (Como si los ciudadanos fuesen una propiedad más de los "eternos" gobernantes).

¡Cuántas atrocidades, abusos, atropellos, violaciones de los derechos cometidas y durante tanto tiempo, en nombre de una pretendida sociedad mejor y "en construcción" eterna, paralizada!

El otro punto sobresaliente a resolver, es el de la ENTRADA de esos cubanos que decidieron emigrar, pero que no por ello dejaron de ser NACIDOS en su país de origen y se les ha NEGADO el DERECHO a poder regresar temporal o definitivamente a su cuna (cosa que el anterior dictador decretó como si fuese el único cubano con derechos, en especial con el derecho de JODER al resto de los cubanos), en nombre de la Patria, del Apóstol, etc., con la promesa muy incumplida de una sociedad más ¿justa?, ¿mejor?, ¿próspera? y un montón de ilusiones y embustes.

Los cambios pueden ser más:

¿Le rebajarán la "condena" a los modernos esclavos de la medicina o se la subirán con el cuentecito sin fin del "robo de cerebros"?

¿Seguirán los graduados universitarios teniendo que pedir permisos extras a los ministros para poder viajar? (Cosa que trajo el mal peor, de que los estudiantes dejen sus carreras en el último año, para no graduarse y así evitar dicho permisito?

¿Seguirá Cuba siendo el UNICO país del mundo donde sus emigrantes, para regresar, aunque ya posean otra nacionalidad, se les exija ARBITRARIAMENTE, DISCRIMINATORIAMENTE, pagar el cada vez más caro PASAPORTE CUBANO, teniendo lógicamente el otro pasaporte correspondiente a su OTRA NACIONALIDAD adoptiva? (¿Seguirá el "justo", "humano", "desinteresado" Gobierno "del pueblo" LUCRANDO con los viajes de los emigrados cubanos a su tierra natal?

¿Será cada cubano quien decida si su SALIDA es o no DEFINITIVA, o seguirán los burócratas determinando lo que es o no conveniente al respecto (por tanto, DISCRIMINANDO en "bien" de la sociedad y el pueblo?

¿El Consejo de Ancianos (digo, de Estado o de Ministros, etc. que es casi lo mismo) tan sabihondo, se percatará de veras de qué efectos sí serán "favorables o desfavorables" (como dijo Raúl) o surgirán "mejoras que empeoran", como tanto sucedió en la época fidelista?

Ojalá que por fin se logren AVANCES REALES.

lunes, 21 de junio de 2010

Cuba: ¿derecho a ser elegido?

¿Qué dice la Constitución de la República de Cuba sobre el derecho a ser elegido?

El artículo # 133 de la Constitución de la República de Cuba, vigente desde el 24 de febrero de 1976, establece el derecho de los ciudadanos cubanos a ser elegidos.

¿Se garantiza o se viola?

Sin embargo, tal derecho, como tantos otros, es pisoteado, violado, por cuanto no se garantiza el poder ejercerlo en la práctica, por cada ciudadano, sino por una minúscula minoría.

Si bien la Constitución expresa el derecho a ser elegido, no explicita el derecho de todo ciudadano a ser postulado, el cual debiera garantizar la ley, pero no es así.

En Cuba, a sólo un muy reducido grupito de personas, se les da en la realidad tal derecho a postularse y, por tanto, a ser electo. Casi siempre son los mismos e implica a su vez el "derecho" (inconstitucional) a ser integrante de la clase dominante, explotadora: la burocracia estatal/ partidista.

Dicho grupito con el "derecho" a ser postulados para ser electos, es muy inferior al uno porciento de los ciudadanos con derecho al sufragio, en el caso de los más altos cargos (para diputados), por los que el pueblo puede votar "libre", directa y secretamente, cuando se convoca tal farsa electoral.

Y como se sabe, para el supremo cargo, el pueblo no puede ni votar. Para ganar tal derecho, habría que reformar o derogar la actual Constitución.

¿Es constitucional o no que en Cuba haya una clase explotadora?

Sus artículos # 9 y 14 obligan al Estado, a la supresión de la explotación del hombre por el hombre. Por tanto, la existencia de una burocracia como clase dominante y explotadora, constituye una violación de nuestra Constitución.

A su vez, la violación expuesta del artículo # 133, le garantiza a la clase explotadora perpetuarse en el poder.

Gracias a la dedocracia, la alta burocracia se autopostula como diputados (parlamentarios), resultando así siempre "electos" (y una parte reelectos indefinidamente). Tienen asegurado, en cada farsa electoral, copar todos los altos puestos sin excepción. A su vez estos designan al resto de los dirigentes, funcionarios, etc. del aparato estatal a todos los niveles.

En Cuba, la burocracia estatal/partidista no sólo es una clase social, sino que tiene un carácter opresor, represivo, usurpador, explotador, dominante.

Se ha adueñado ilegítimamente del poder que le corresponde por derecho constitucional a todo el pueblo y no a una pequeña minoría de dirigentes, funcionarios o sus ayudantes y familiares, que se sitúan y mantienen a sí mismos con sus servidores en el poder, apropiándose de la llamada propiedad "estatal socialista", la cual es en realidad la propiedad conjunta e inconstitucional de la burocracia estatal/partidista.

Esta élite no es socialista y tampoco burquesa, aunque sí aburguesada y mejor preparada que el resto de la población, para convertirse en capitalistas en caso de cambios en tal sentido, con propiedades, ingresos acumulados y lazos matrimoniales en el exterior.

Se convirtió en una clase por cuanto su membresía no retorna (al culminar cada mandato de unos cinco años) a su lugar de origen como obreros, campesinos o empleados, sino que permanecen eternamente en el poder en los mismos cargos o en otros (se les llama popularmente "hombres corchos", pues no se caen de arriba, no se hunden).

Ya el origen de su descendencia no es ni campesino, ni obrero, ni humilde, sino que en más de medio siglo de existencia como clase, sus hijos, nietos y hasta los biznietos nacieron y crecieron como miembros de la élite de familas burocrátricas.

¿La Constitución establece el derecho del pueblo cubano a derrocar a la burocracia explotadora?

Y como prevé su artículo tercero, "todos los ciudadanos cubanos" tenemos "el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso" (y hasta hoy no lo ha sido), contra la burocracia explotadora, por cuanto, dicha clase dominante y opresora, incluida su más alta cúpula, de facto ha logrado "derribar el orden político y social establecido por esta Constitución", pues en Cuba no se creó una sociedad socialista, ni el poder es realmente del pueblo, sino que se generó un régimen explotador burocrático y la burocracia estatal/partidista usurpó al pueblo el poder.

La Revolución del 59 también "se fue a bolina" con la peculiaridad de que los líderes fueron perdiendo su caráter revolucionario, para convertirse en los verdaderos y mayores contrarrevolucionarios, opuestos ya en las últimas décadas a todo cambio (revolución significa grandes y fundamentales transformaciones; no trabas de todo tipo, prohibiciones múltiples e inmovilismo social), frenando todo progreso, inventando los más diversas justificaciones ante los fracasos, culpando de la incapacidad propia a cuantos enemigos haya que fabricar y dándole al país, en efecto, un rumbo no capitalista, pero tampoco socialista, sino burocrático, régimen social superexplotador, del cual ni se habla, ni se discute, ni se investiga, ni se pretende modificarlo, ni suprimirlo, para de veras avanzar al socialismo, sino que constituye una etapa de tránsito, pero no al socialismo, sino de retorno al capitalismo, mediante el aburguesamiento de la burocracia como clase dominante y explotadora. Ya ocurrió en todos los países exsocialistas y la burocracia cubana se prepara para el cambio, a espaldas del pueblo sojuzgado, oprimido, explotado, empobrecido y engañado.

sábado, 19 de junio de 2010

Pluripartidismo: ¿derecho constitucional en Cuba?

El tema del partido único, el bipartidismo o el multipartidismo suele ser muy tratado cuando de Cuba se trata. El régimen, para defender al PCC como el único, se agarra hasta de Martí, critica la alternancia en el poder de los demócratas y republicanos en USA y sataniza todo lo que huela a varios partidos, dentro y fuera del país, en el pasado y en el presente.

La cúpula castrista pretende hacer creer que el pueblo no quiere varios partidos; que todo otro partido que no sea el PCC pondría en peligro las "conquistas" de la revolución; que ningún otro partido sería capaz de dirigir al pueblo hacia el desarrollo, hacia un futuro de bienestar y progreso, al socialismo, etc.; que se perdería la Patria, la independencia; que los sacrificios habrían sido en vano y todo tipo de amenazas, amedrentamiento e infundios.

¿Prohibe la Constitución aprobada en referendo por el pueblo cubano que haya otros partidos?

El artículo primero de la Constitución del 76, la aprobada para regir en Cuba, establece el derecho al "disfrute de la libertad política".

En ningún artículo de esta Constitución fue aprobado por el referendo, ni que sólo puede haber un único partido, ni la prohibición de poder tener más de uno.

Aunque restringiendo parcialmente la libertad expresada en el primer artículo, el quinto se refiere al Partido Comunista de Cuba (PCC). Lo define como fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado. Pero no expresa que sea ni el único que pueda existir, ni la prohibición de que haya otros partidos.

Entonces esta Constitución da derecho tanto a la existencia del PCC como de otros partidos, en cumplimiento de la libertad política aprobada en el primero de todos los artículos.

El pueblo cubano no está obligado por la Constitución que aprobó en el referendo del 76 a tener un único partido.

De hecho, como se sabe, en el PCC sólo milita una minoría de los ciudadanos cubanos. Aunque se diga engañosamente que es un partido de la mayoría, de las masas, etc. lo cierto es que la matemática refuta tales embustes, pues sus miembros no llegan a ser ni siquiera uno de cada diez cubanos.

La inmensa mayoría de los residentes en la Isla no pertenece a ningún partido y no precisamente por no quererlo, sino por creer que no tiene el derecho, al comprobar como son coaccionados, reprimidos sus conciudadanos que organizan y militan en otros partidos, incluidos los de izquierda, prosocialistas, los cuales el régimen proscribe, persigue, acosa, calumnia, hostiga, amedrenta y se niega a legalizarlos.

Es el voto del pueblo en cada elección, el que ha de decidir quién es o no la fuerza dirigente.

Obviamente, el PCC fue quien sometió engañosamente a aprobación esta Constitución, aprovechándose de las esperanzas populares por un futuro mejor, que no acaba de llegar, lo cual explica la existencia de un artículo como el quinto, privilegiando a un partido político sobre el resto, cosa que sólo puede decidir periódicamente el voto directo, libre y secreto de los electores, entre candidatos de distintos partidos.

El seguir siendo la fuerza dirigente, no es cosa eterna e inmutable. Se lo tiene que ganar el PCC y es el pueblo quien debiera dar o quitar tal lugar con su voto en cada elección. Claro, en elecciones donde el pueblo haya podido postular y escoger, con candidatos que puedan ser de otros partidos. Si en cada una siguiese siendo ratificado el PCC como fuerza dirigente, entonces si ocuparía legítimamente tal posición y no como hoy, valiéndose del engaño, la usurpación, los privilegios, la explotación, la coacción, la represión y la flagrante violación de nuestra Constitución.

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