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martes, 29 de noviembre de 2011

Eliécer Avila: la voz de Cuba

Nuevamente un joven demuestra su talento y la esperanza de un futuro realmente mejor para Cuba, al expresar lo principal de lo que siente y piensa de veras la inmensa mayoría del pueblo cubano.

Ver:

Entrevista completa en SATS


Eliécer Avila, el joven ingeniero cubano, luego desempleado, ahora trabajando por cuenta propia, cuando estudiante de la UCI (Universidad de Ciencias Informáticas), 3 años antes, tuvo la oportunidad de decir al Presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, lo que millones de sus compatriotas no pueden expresar ante algún miembro de relevancia de la alta burocracia, la clase explotadora dirigente ¿a perpetuidad? en la mayor isla antillana.

Ver:

Eliécer vs. Alarcón

miércoles, 29 de junio de 2011

¡Abajo Fidel y abajo Díaz Balart!

La frase ¡Abajo Fidel! expresó durante más de 5 décadas el descontento del pueblo cubano por la permanencia indefinida de Fidel Castro en el poder, sin que hayamos tenido medio alguno pacífico, para impedir que se mantuviera por más de medio siglo, como la decisión popular mediante el voto libre, cuatrienal o quinquenal, directo y secreto, para elegir al Presidente de la República, cosa que en Cuba aún sigue siendo derecho exclusivo de una ínfima minoría: los integrantes del Consejo de Estado, quienes como es sabido, llegan a ese puesto, luego de un conjunto de manipulaciones, que excluyen la posibilidad de que sean otros y no quienes la élite aprueba, los que integran los máximos órganos de poder.

Dicha frase era muy frecuente hasta en los chistes populares (tildados de contrarrevolucionarios, pero que tanto gustan al propio Raúl, según nos narraba su hija Mariela) los cuales Radio Bemba difunde ágilmente por todo el archipiélago.

En la Florida también tenemos algunas pésimas copias a la inversa del vetusto dictador, quienes han sido sus mejores aliados en eso de perpetuarse, ocupándose desde acá de atizar el fuego, para que no haya mejora alguna respecto a los cubanos.

Uno de ellos es Mario Díaz Balart. A este sujeto no le importamos los cubanos. Menos aún desea que de veras se le ponga fin al régimen burocrático explotador de la Isla. Sólo le interesan los votos, mantenerse en su cargo en el Congreso de USA, oponiéndose a cualquier tipo de cambio o esperanza de avances en cuanto a Cuba.

Como las medidas de Obama ponen en riesgo el "vaciloncesto" de la llamada "gusanera" (la parte del exilio cada vez menor, que lucra y sigue enriqueciéndose cada vez más, con las desgracias de los cubanos y manipula a su conveniencia, a la parte más conservadora e ignorante en lo político de los emgrados) pues este timador disfrazado de señor, presentó y logró aprobar en la Cámara de Representantes, gracias a la actual mayoría republicana, la derogación de todas las medidas positivas y bien recibidas por el pueblo cubano, en ambos lados del Estrecho de la Florida, pretendiendo regresar a la era Bush, aún con Obama de Presidente.

Es hora de darle un rotundo ¡No! a los Díaz-Balart (que como se sabe están además emparentados con el Dictador, por cuanto son primos hermanos del primogénito).

Son tiempos de que ambos partidos, se dispongan a cambios en la política de USA hacia Cuba, que lleven a verdaderos progresos, tal que gradualmente los cubanos podamos ver a nuestra Patria libre, democrática, desarrollada, feliz.

Necesitamos nuevos líderes republicanos cubanoamercianos con visión y no a estos ciegos a conveniencia.

¡Abajo Diaz-Balart!

(Que cada vez menos sean quienes voten por él. Sustituyámoslo por otro mejor, por un verdadero líder).

lunes, 3 de enero de 2011

Cuba: el monopolio estatal

Al menos en algunas actividades y sectores, comienza a suprimirse ese absurdo monopolio que ha ejercido el Estado "socialista", el cual, como ya bien sabemos, de socialista sólo tiene el nombre, por cuanto en realidad es burocrático y explotador.
Ahora, de pronto, se quiere regenerar el sector cuentapropista. casi que a la fuerza y por decreto, provocando incluso un enorme desempleo, pero al fin y al cabo, en poco tiempo, este sector irá cobrando fuerza y constituye una esperanza de cambios en lo que parecía inmutable.
Pero el monopolio estatal sigue intacto en muchos otros sectores claves, para una Cuba que por fin de pasos que faciliten su desarrollo económico. Por ahora ni se debate al respecto, sin importar los pésimos resultados durante tantas décadas del manejo exclusivo del Estado de tantos aspectos de la vida en Cuba.
¿Llegará algún día Cuba a tener una ley antimonopolio y a ponerla en práctica eficazmente?
¿Se promoverán por estas autoridades en más sectores lo que de valioso tiene la competencia, cuando son distintos proveedores quienes ofrecen un mismo servicio o producen, distribuyen y venden los bienes?
¿O van a seguir satanizando todo lo presuntamente capitalista?
Ojalá que los cambios dejen de ser únicamente cosméticos y se comiencen a enfocar a aspectos más profundos y esenciales de la sociedad cubana actual.

Accede a otros enlaces de interés:

martes, 21 de diciembre de 2010

En Cuba, el enriquecimiento: ¿Legal o ilícito?

Para el régimen cubano, uno de los principales "derechos humanos" reales del pueblo, que sí garantiza hasta sin proponérselo, es el derecho a ser cada vez más pobre.
Aunque para Marx o Engels el socialismo significaba abundancia, satisfacción plena de las necesidades, la versión pseudosocialista tropicalizada del "máximo líder" degeneró en la satanización de la riqueza, cuando del pueblo se trata (no de la élite o de los extranjeros en las últimas décadas).
En la "batalla" contra el "enriquecimiento ilícito" se ha logrado la "victoria" de que el pueblo sea pobrísimo. A decir verdad, en Cuba la gran mayoría vive en la miseria, los índices reales serían de extrema pobreza para el 90% de la población, si se midieran con los indicadores usados en otros países.
Antes del 59 la economía cubana era una de las cinco primeras del hemisferio y hoy es una de las últimas. El producto interno bruto por habitante era superior al de varios de los países desarrollados actuales.
Pero, ¿qué tan ilícito es enriquecerse en Cuba?
Para las compañías extranjeras de la nueva economía mixta, es del todo legal obtener cada vez máz riquezas, gracias a sus negocios en Cuba, cosa que le es del todo prohibido a los habitantes del país, siendo uno de los rasgos principales de lo que se conoce como apartheid cubano.
Para la élíte es medio lícito enriquecerse. Mientras "no caigan en desgracia" pueden vivir como ricachos, tener mansiones, autos, viajes y vacaciones al extranjero y a los mejores destinos turísticos del país... En fin, no carecen de nada (quizás sí un poco, de la vergüenza que les debiera dar, mantener engañado así al pueblo con tal farsa).
En procesos televisados a todo el país como los de Landy u Ochoa, la mayoritaria gente humilde se enteró de sopetón, que estos otros "esclavos" del pueblo (como al Comandante en Jefe le agradaba autodefinirse en entrevistas a la prensa extranjera y hacerlo extensivo a sus compinches) no vivían como uno más, en la ilusa nueva sociedad igualitaria que creían construir (obra fuerte candidata a récord Guines en la categoría de lo que sigue eternamente iniciándose, pero sin avanzarse un tanto en ella) sino que tenían enormes cuentas bancarias en moneda nacional y en divisas, incluso en el exterior. En fin, la buena vida que se da la alta burocracia explotadora y dominante, que de veras se ha adueñado del poder en Cuba y que maneja el país a su antojo, cual si fuese su finca.
Por supuesto que todo esto es con el conocimiento, tolerancia, consentimiento de la cúspide y no exclusivo o excepcional de los defenestrados, sino el "modus vivendi" de este otro tipo de "ricos" "socialistas" made in Cuba.
Pero se acosa y acusa de enriquecimento ilícito o al menos se corre el riesgo de ello, si algún otro cubano no se conforma con el mísero salario mensual, que se agota con las compras de un día.
Para subsistir malamente el resto del tiempo, sigue siendo una masiva obligación la de tener una jornada extralaboral semilegal, en el mercado negro, en la compraventa de todo tipo de mercancías de "dudosa" procedencia, por cuanto de otra manera la población casi completa hubiese perecido gradualmente de hambruna.
(Excelentes narraciones testimoniales de escritores cubanos pueden leerse en Internet, como una que disfruté reciente de un coterráneo camagüeyano avileño).
Y la policía espera a que la futura víctima de la "justicia" (mejor sería llamarla por lo que es de verdad: injusticia) "acumule" algún dinerito o mercancías o algunos bienes, para decomisarlos (tradúzcase robárselos conforme a las injustas leyes "aprobadas" en Cuba) al "infractor" de esa absurda legislación, que obliga a actuar a todos ilegalmente, convirtiendo en un imposible el vivir honradamente. Estos "ricos" cubanos, serían considerados pobres en la mayoría de los países del mundo. Pero el extremo al que ha llegado Cuba, lleva a creer que ya por ser un poquito menos pobre que otros, se es por tanto, "rico".
Mientras en China (el líder de lo poco que queda de "socialismo") desde los 80 se practica una política favorecedora de que cada habitante sea cada vez más rico, en Cuba ha sido a la inversa en la última media centuria. Y el resultado está claro: China a punto de convertirse ya en la segunda mayor economía del planeta y Cuba encaminada a destronar a Haití como la nación más pobre del hemisferio occidental.
Este largo proceso comenzó contra los corruptos batistianos, pero se fue extendiendo contra los capitalistas norteamericanos; luego a los de cualquier país, incluyendo los criollos; comenzando por los más ricos, pero propagándose después contra la media y pequeña burguesía; continuando contra los merolicos y "macetas"; hasta las últimas "batallas" contra los cuentapropistas, posteriores a los momentos más críticos del "período especial".
¿Estas recientes medidas raulistas de nueva masificación del cuentapropismo y "rectificación", serán el principio del fin de las tantas "batallas" contra el "enriquecimiento", cuyo resultado real y comprobable ha sido mayor pobreza para el pueblo?
Ojalá de veras Cuba inicie por fin un camino de ascenso, de bonanza económica, no sólo a nivel de cifras infladas como globos y macroeconómicas, sino sobre todo, en la economía familiar e individual de cada habitante de la otrora Perla de las Antillas.

jueves, 17 de junio de 2010

Mundial de fútbol: ¿Y Cuba?

Otro mundial de fútbol y Cuba no está presente, ni como equipo ni como expectadores en los estadios.

A estos grandes eventos asisten miles de fanáticos de muchos países, pero siempre se nota la ausencia o mínima presencia de nuestros compatriotas.

El día en que los cubanos que viven en nuestra amada Isla puedan sacudirse el régimen opresor, salir de la miseria, elevar sustancialmente sus ingresos, viajar libremente... entonces veremos también a nuestra fanaticada compartir con el resto del mundo en los estadios de cualquier rincón del planeta.

¿No gusta el fútbol en Cuba?

A nuestros niños les encanta, aunque ni balones tengan para patearlos y los terrenos deportivos, de tan abandonados y en mal estado, se parezcan más a potreros o basureros.

Y el pueblo sigue cada partido por la TV, la radio y la prensa plana. Se escuchan los gritos de "¡Gooooooooooooooool!" y cada cual tiene que conformarse con simpatizar sólo con Brasil, Argentina, Uruguay, México, Chile, Paraguay, USA, entre los de nuestro continente o los europeos: España, Portugal, Italia, Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda u otro, dada la prolongada ausencia de los nuestros en un mundial.

¿No son buenos nuestros futbolistas?

Los técnicos extranjeros suelen alabar las condiciones físicas naturales de los cubanos.

Pero nuestros equipos ganan, empatan o clasifican a puro coraje, cosa que no basta en estos tiempos ultramodernos, al carecer de suficiente fogueo y experiencia internacional, así como no poder competir nuestros mejores talentos como miembros de los equipos de las fuertes ligas de otros países.

Como en cada cosa en la Cuba "socialista", la política está por encima de todo y el resultado de tantas prohibiciones y trabas, ha hecho frenado el desarrollo de deportes como el fútbol y ha privado de poder llegar a brillar a tantas estrellas, que en mejores condiciones se hubiesen colocado en lo alto del firmamento, pues nuestro pueblo ha demostrado que talento sobra para el deporte como para otras actividades.

¿Futbolistas cubanos en clubes de ligas de otros países?

Algún día estos otros muros también caerán, el país seguirá impulsando lo valioso alcanzado y barrerá con todos los obstáculos que le han impedido a tantos de sus habitantes avanzar en este mundo.

Y los niños cubanos gritarán con mayor alegría, cuando esos goles en los mundiales sean también obra de nuestros ídolos locales, convertidos en famosas estrellas universales.

Quizás hasta lleguemos a tener también nuestras propias ligas y recibamos en ellas a muchos de los mejores de otras latitudes. Cada cual podrá decidir libremente lo que considera mejor para sí, sin que absolutamente nadie y mucho menos un tirano, una élite explotadora, una burocracia sumisa y oportunista, bloquee las justas aspiraciones de trascender de nuestros mejores talentos.

lunes, 7 de junio de 2010

Mariela, primera mujer presidenta de Cuba.

No me sorprendería que algún día se difundiera esto o algo parecido en los titulares de la prensa mundial.

No deja de ser noticia lo que dice o hace la “primera dama en funciones” (por cuanto falleció su madre Vilma Espín) como hija del Presidente, aunque ella haya preferido dedicarse a la ciencia y la docencia universitaria, pese a sólo haberse desempeñado en puestos de dirección relativamente bajos en la UJC, PCC o sus entornos laborales.

Si no fuese ella la Directora del CENESEX probablemente no se hablara tanto de este centro de investigaciones, como sucede con muchos otros de quehacer casi anónimo.

Tampoco se le habría dado tanta publicidad en el exterior al matrimonio o a las marchas gays en Cuba, las operaciones para el cambio de sexo, etc.

Y es que la presencia de Mariela le añade un toque “político” a cuanto a ella se refiera, no precisamente porque la aludida así lo desee, sino por sus vínculos familiares con su padre y tío, así como la manipulación que de su figura se hace en el exterior, como posible sucesora o heredera de la dinastía castrista.

El avance de las féminas en el mundo.

Pero en el mundo las mujeres no se han conformado con llegar únicamente a ser tan solo primeras damas, reinas de belleza, etc. sino cada vez son más quienes se postulan o en las elecciones logran ocupar los máximos cargos como primera ministra, presidenta de la nación, jefe de Estado o de Gobierno.

Algunos ejemplos actuales y del pasado son la británica Margaret Tatcher, la irlandesa Mary McAleese, la alemana Angela Merkel, la finesa Tarja Kaarina Hallonen, la letona Vaira Vike-Freiberga, la indú Indira Gandhi, la pakistaní Benazir Bhutto, la filipina Gloria Macapal Arroyo, la neozelandesa Helen Clark, la chilena Michelle Bachellet, la nicaragüense Violeta Chamorro, la guyanesa Janet Rosemberg, la panameña Mireya Moscoso, la argentina Cristina Fernández de Kirchner, la liberiana Ellen Jonson Sirleaf, la israelí Golda Meir.

En USA fue histórica la cerrada disputa entre Hilary Clinton (con más votación popular) y Barak Obama por la candidatura demócrata a las elecciones presidenciales, al punto de generalizarse la creencia o expectativa de que está muy cerca el día en que la mayor potencia tenga su primera presidenta.

Las mujeres van ganando poco a poco el lugar que les corresponde en la política.

Más mujeres "electas" dedocráticamente.

Así, entre los “logros” sociales que trata de exhibir el régimen cubano como banderas para intentar convencer al pueblo y a los crédulos del exterior, se incluye el aumento sostenido del porciento de mujeres parlamentarias “electas” dedocráticamente, o sea, la alta burocracia procura que tal porciento suba cada vez que se convoca la farsa electoral.

(Como es sabido tal “consulta popular” no decide nada, sino que constituye un engañoso simulacro para hacer creer que en Cuba hay democracia, por el hecho de que el pueblo, bajo una poderosa coacción psicológica, acude masivamente a votar por candidatos que ese mismo pueblo no puede proponer, ni decidir que no sean esos, sino otros, no designados por el PCC –léase Fidel y unos pocos más, pues la militancia tampoco vota internamente para elegir a tales diputados-, por tanto, no hay una verdadera elección, sino un circo, un muy bien premeditado y calculado embuste).

De esta manera, Cuba se ha convertido en el país de América con mayor porciento de mujeres parlamentarias, logro indiscutible, pese a estar completamente empañado por la manera manipuladora de conseguirlo.

Pero en Cuba ninguna mujer ha sido presidenta, menos aún con el monopolio fidelista del poder por 5 décadas.

Hasta los informes de las investigaciones científicas oficiales al respecto, por un lado destacan el acceso cada vez mayor de la mujer a los puestos bajos y medios de dirección, y por otro critican el escaso porciento de ellas en la alta burocracia.

La designación de más ministras y viceministras; primeras o segundas secretarias provinciales del PCC; la casi norma general de que debe ser ocupado por una mujer al menos uno de los dos puestos de más alto rango en cada instancia (al punto de que quizás haya que comenzar a preocuparse también por los derechos de los hombres para no pasar de una discriminación a otra), ha ido facilitando un futuro de cada vez mayor equilibrio de poderes entre los sexos en la Isla.

Concluyendo, no nos asombraría, que para no ser relegada también en esto, la Isla se apresure y prepare para, cuando por ley de la vida le llegue a Raúl el momento de ser sustituido en el poder (¿vitalicio?), se “escoja” a la más conocida de sus 3 hijas como presidenta “electa” y no a su único hijo varón (Alejandro, el "tuerto"), el cual también se especula se está preparando para relevarlo.

¿Qué creen ustedes?

sábado, 29 de mayo de 2010

¿Dejará de escasear la comida en Cuba?

¿Por qué el pueblo cubano ha tenido que vivir durante más de 50 años padeciendo escasez de alimentos?

Los justificólogos del régimen, o sea, quienes se dedican al arte de ocultar, disfrazar, distorcionar las verdaderas causas de cuanto acontece en Cuba, se han ufanado en agregar cuanto argumento sea menester con tal de hacerle creer a nuestro pueblo, que fenómenos como la crisis mundial, el bloqueo (embargo), la deuda externa, el derrumbe del campo socialista y todo aquello que pueda servir de excusa para un problema bastante simple de resolver, pero cuya verdadera esencia el fidelismo ha persistido en negar que se debe, no a causas externas (las cuales influyen, pero no determinan) sino a determinantes internos.

Hambruna mundial y abundancia en el menticiero.

En Cuba se suele manipular al pueblo por los medios de difusión con noticias sobre cuántos millones mueren en otros países por hambre, cuántos están desempleados, las pérdidas de siembras y cosechas por catástrofes naturales... en fin cualquier cosa que venga bien e inmediatamente agregar que al pueblo cubano el Gobierno le garantiza un empleo, un salario, una cuota subsidiada. ¡Qué bueno es el Gobierno cubano! Pero estos embustes ya casi nadie en Cuba se los traga tan fácilmente.

Así, durante el comienzo del Período Especial, el pueblo rebautizó al Noticiero Nacional de TV (NTV) como el “menticiero” nacional y circuló rápido un chiste sobre la abundancia de productos agrícolas, cuando en casi todos los hogares no había ni un tomate, una papa o una libra de arroz, ni nada que comer, pero en el NTV a diario se ponían imágenes como si fuera lo contrario y en todas partes se vendiesen las viandas y vegetales en abundancia: “¡Prépara las jabas, que ya va a comenzar el menticiero!”.

La manipulación “mediática” nunca fue más burda, evidente, indignante. El pueblo estaba muy enfadado, por cuanto Fidel simplemente se cruzó de brazos del 90 al 94 con la economía desplomándose (cayó en un tercio el PIB) y al ver aquello en la TV el disgusto crecía, pues los cubanos hemos probado cuán aguantones podemos ser, pero eso no significa que seamos bobos. Era un descarado insulto a la inteligencia del pueblo.

Mientras el sabihondo máximo líder no hacía otra cosa que anunciar más catástrofes, que aquello se podría poner peor (que si una invasión norteamericana, que si tendríamos que vivir en túneles bajo tierra, los cuales ordenó construir aprisa en todo el país, y muchos otros infundios y locuras) el creativo pueblo sí supo hallar soluciones.

Creatividad popular

En poco tiempo, sin un sólo recurso suministrado por el todopoderoso Estado (que no tenía nada que dar, pues era la época en que por La Habana no circulaba ni un solo vehículo, con calles completamente desiertas a toda hora) la gente comenzó a vender cuanto podía, recogiendo las frutas de los patios y campos (que la incapaz burocracia estatal dejaba podrir por completo), buscando leche, queso, arroz, leña, etc. de los campos en bicicletas y carretones.

En fin, la única economía que funcionaba por entonces era la no estatal (pues la otra estaba paralizada) y tomó tanto auge, que llegó un momento (por los años del 93 al 95) en el cual si uno viajaba a menudo por toda la carretera central, comprobaba como las poblaciones del interior se iban transformando y cada vez había más pequeños negocios particulares vendiendo de todo, principalmente comida ¡en abundancia!

Por ilustrar con algunos ejemplos, hay pequeñas ciudades con menos de 50 mil habitantes, donde el Estado sólo tenía una pizzería en los “esplendorosos” años 80, pero donde en el período especial llegaron a abrirse más de 150 pizzerías, todas vendiendo, con muchos clientes, sin que les faltase el queso, la harina, levadura, etc. sin petróleo, electricidad, transporte, y sin todo lo otro que no había y servía al desgobierno de justificación a su consabida incapacidad. Y por supuesto, con bloqueo, imperialismo, “enemigos externos e internos” y todos los demás pretextos usados por el régimen para intentar convencer de su inocencia en la ineficiencia económica.

Cosa semejante podía decirse de las "paladares" (pequeños restaurantes particulares, así bautizados porque el término estaba en la telenovela brasileña del momento), los puntos de venta de artesanías y de todos aquellos bienes que el pueblo lograra producir y servicios que pudiese prestar con creatividad, iniciativa, libertad e incentivo económico, pues en esos tiempos todavía no les prohíbían nada, ni les asfixiaban con impuestos, ni les amenzaban constantemente con multas o cerrarles el negocio y todos esos maquiavélicos inventos de los cuales el fidelismo se valió para mantener al pueblo en la total miseria.

¡Prohibido prosperar!

El colmo es que la entonces ministra de comercio interior (a quien no se le ocurría nada bueno para solucionar la crisis, maldirigía todo un aparato burocrático parásito e incapaz de generar algún desarrollo para el país, pero muy dispuesta temerosa y servilmente a prohibir, empobrecer y acatar todo lo contrario a lo que significase progreso y bienestar para el pueblo) en un recorrido que hizo por las provincias, al ver como en cada pueblo, desde que comenzaba hasta que terminaba, por toda la carretera central, había un negocito tras otro, estaban llenos de luces (así fuesen mechones o antorchas), dijo que aquello no podía permitirse, pues no parecía que el país estaba en período especial.

Quien no sepa esto y lo lea ahora, seguro dirá: “¡No puede ser!”

Pues sí puede ser. Así fue. Como tantísimas cosas absurdas que ha padecido Cuba.

Y al otro día, la orden era que no podía haber negocio alguno en la carretera central. No los podían prohibir por completo, pues eso tal vez hubiese significado una sangrienta guerra civil, en la cual por fin el pueblo, desesperado y hambriento, semidesnudos y con machetes, como nuestros mabises, hubiese derrocado al régimen opresor.

A medida que el Gobierno logró aumentar su recaudación de divisas mediante el turismo, asímismo fue aumentando las trabas, prohibiciones, presiones, amenzas, arbitrariedades, la asfixia, persecusión y cierre de los negocitos particulares, gracias a los cuales, no sucedió lo que parecía inminente: la muerte por hambruna de millones de cubanos.

Ya habían muerto cientos por desnutrición y enfermedades oportunistas asociadas a ellas, estaba la pandemia de la neuritis y otras; Fidel destituyó a un viceministro de salud por tratar de explicar científicamente los efectos gravísimos de la avitavinosis y desnutrición en la población cubana entonces.

¿Logrará Raúl que haya más "jama"?

Se atribuye a Raúl Castro, la reapertura del mercado campesino (bajo otra denominación: mercado agropecuario), a lo cual Fidel mantuvo su oposición total (pues fue quien los cerró). Por esos años parecía como si hubiese ocurrido un golpe de estado. Fidel no aparecía públicamente, sino Raúl y Lage, para poner en práctica los cambios a los cuales el “Jefe” se negaba a todo costo.

Luego Raúl, ya en calidad de Presidente, también derogó un conjunto de medidas arbitrarias y antipopulares, que Fidel mantuvo años.

¿Se atreverá Raúl a permitir otra vez que el pueblo desarrolle toda su iniciativa y creatividad, sin trabas, sin prohibiciones absurdas, sin amenazas, sin persecusiones, sin hostigamiento, sin medidas impositivas, restrictivas y burocráticas asfixiantes?

Ha dado algunos pasos con el reparto de tierras, un mejor pago a los productores de algunos alimentos escasos, etc.

¿Se atreverá a ponerle fin al absurdo mal de la escacez de alimentos en Cuba?

¿Destrabará el camino hacia la conversión de Cuba en un país no plagado de habitantes extremadamente pobres, sino cada vez más ricos?

A su avanzada edad es muy tarde para lograrlo, pero no para iniciarlo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Robolución

Término muy usado por emigrados cubanos opuestos a la dictadura, aunque en Cuba humorísticamente se usan expresiones equivalentes como “Alí Babá (Fidel o Barba Papá) y los millones de ladrones”.

¿Se transformó la Revolución en “robolución”?

El pueblo cubano fue fácilmente engañado con muchas promesas iniciales de Fidel en sus discursos, para tranquilizar y manipular a la población, pero luego incumplirlas mediante nuevos pretextos.

Se conservan los periódicos donde el entonces popular joven justiciero decía que respetaría las propiedades en manos de los medianos y pequeños propietarios, que sólo se expropiaría a los batistianos, grandes latifundistas y grandes compañías extranjeras.

Por supuesto que en los libros de la historia oficial no se menciona tal embuste, pues no sonaría muy ético para la imagen idílica de bondad, de Salvador, de Súperheroe, “invicto Comandante”, etc. que los serviles adulones acomodados quieren inculcar, sin pleno éxito, en las nuevas generaciones sobre la figura del Máximo Líder: muchas virtudes y ningún defecto.

Las nacionalizaciones de los principales recursos de un país, no constituyen una práctica exclusiva de Cuba. Las han realizado muchos otros países, indemnizando a los afectados.

La expropiación de las grandes extensiones de tierras improductivas (de los terratenientes) es práctica común de las reformas agrarias en otras naciones.

Igualmente, respecto a las fortunas amasadas ilegalmente o propiedades adquiridas gracias a gobiernos corruptos y de facto.

Pero en Cuba, la voracidad y arbitrariedad del régimen castrista no tuvo límites y le robó a la población cuanto de valor tenía: pequeños negocios, tierras, casas, joyas, muebles, en fin, todo, provocando un empobrecimiento masivo de otras capas de la población, o sea, una proletarización forzada de las mismas, muy a la cubana y poco “marxista”.

Desde sus inicios, el mal llamado “socialismo o comunismo” en Cuba en vez de fomentar abundantes riquezas para todos, generalizó la pobreza.

Son medidas que afectaron no a una élite o pequeña parte de la población, sino que directa o indirectamente perjudicaron a las masas (a cada persona o a sus parientes, vecinos, amistades).

Todo con el cuento de que pasarían estos bienes a ser del pueblo, cuando en realidad pasaron a manos de la nueva burocracia, como clase dominante, la verdadera propietaria de casi todo en Cuba.

Pero el robo no acabó ahí, en esos primeros años.

Prohibido mejorar.

La obsesión por impedirle al pueblo toda fuente extra de obtención de bienes, dinero, propiedades, negocios, generó cada vez más prohibiciones, al extremo de que el ciudadano común ya no podía sobrevivir sin violar al menos alguna ley.

Esto llevó a la desmoralización de la población, a que proliferara la doble moral: aparentar públicamente una cosa y ser otra en realidad.

Como la burocracia se roba el dinero del pueblo, obligándolos a trabajar a cambio del pago de míseros salarios, equivalentes a entre 5 y 15 dólares mensuales, inferiores a lo que se gana una persona en USA en una sola hora, pues el pueblo comenzó a quitarle a la burocracia cuanto pudiera, de lo que debiera ser suyo. Primero tímidamente, de manera muy escondida, casi en secreto. Luego cada vez más masiva, osada y públicamente.

El poder adquisitivo de tales salarios es tan bajo y la cada vez más menguada cuota racionada por la libreta es tan poca, que siempre hubo que comprar cosas “por fuera” o sea, ilegalmente, en el llamado “mercado negro”, pero el porciento de los ingresos y bienes adquiridos en tal mercado ha crecido gradualmente con los años y la falta de soluciones, al punto de que los salarios y la cuota no permitirían a la población comer ni la mitad del mes. En fin, si los cubanos quisieran cumplir cabalmente las leyes, todos habrían fallecido ya. El país estaría deshabitado por completo. Conozco personas que lo intentaron, se desnutrieron, enfermaron y hace mucho que están enterrados.

Aprender a "luchar".

Aprender a robar y a delinquir en Cuba ha sido una de las tantas formas de adaptación del pueblo cubano para no perecer en masa.

Pero el tal “robo” o incumplimiento de las leyes en Cuba al cual nos referimos, no es igual al que se ve en otros países y esto lleva a muchos a confundir lo que sucede en Cuba, lleva a engaños como el de creer que a los cubanos les gusta ser ladrones o delincuentes, cuestión muy lejos de la verdad. Una cosa es "robar" porque no hay otra forma legal de subsistir uno mismo y su familia y otra es robar para no tener que trabajar ni ganarse la vida honradamente, sino de manera fácil.

Los cubanos en su gran mayoría prefieren ser honrados y sufren mucho psicológicamente cuando se ven forzados ellos o sus seres queridos a corromperse, a degradarse, a desviar los recursos que le pertenecen, pero de los cuales la burocracia se apropia cada día: “ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón”.

Aparentemente el pueblo roba. En realidad el pueblo toma por la fuerza lo que es suyo, lo que la burocracia le quita mediante los míseros salarios y prohibiciones absurdas.

En el popular cuento infantil, Alí Babá tenía sólo 40 ladrones. Dentro de Cuba, suele decirse: “Barba Papá (Fidel) y los millones de ladrones”, por cuanto el régimen ha obligado a todo el pueblo a “robar”, o sea, a tomar como pueda y cuanto pueda de lo que debiera ser suyo.

Es como el dueño de una herencia que no puede hacer uso de ella libremente, sino que por el contrario, otra persona, valiéndose de engaños, de trucos legales, etc. es quien dispone de los bienes del otro. Cuando el perjudicado toma algo de lo que en realidad es su patrimonio, no está robando por ello, aunque parezca que ha cogido lo que ya no es suyo. El verdadero gran ladrón es el usurpador.

Esta historia típica de muchas telenovelas, en el melodramón real y cotidiano de Cuba, los personajes son el pueblo y la burocracia explotadora liderada por los Castro.

Por eso el pueblo cubano, que no se resigna a ser corrupto ni una gigantesca banda de delincuentes, prefiere decir “resolver” o “luchar” cuando se trata de lo que la población tiene que hacer para subsistir, por muy ilegal que ello haya sido convertido por la arbitrariedad en el poder y deja el término “robar” para la apropiación mucho mayor que hacen los burócratas de la riqueza y los bienes generados por la nación.

martes, 9 de diciembre de 2008

¿Libertad de expresión en Cuba?

Si el régimen existente en Cuba fuera realmente mejor o bueno, si el pueblo de veras tuviese el poder, no habría excusa alguna para no garantizar la más completa libertad de expresión.

Este derecho humano es probablemente manipulado en todas partes con fines políticos, en interés de unos y perjuicio de otros.

Tal vez muchos cubanos que nunca han visitado otro país, crean ingenuamente que en Occidente sí se respeta la libre expresión, que cualquiera puede decir por la TV, la radio o la prensa plana lo que opina, especialmente cuando son planteamientos completamente opuestos a lo preferido por los dueños de cada uno de esos medios en particular o incluso cuando difieren del criterio del conductor o del director de determinado programa. La mentira, por mucho repetirla, no se convierte nunca en verdad.

En varios espacios en vivo en Miami, he constatado como interrumpen la salida al aire de la voz de alguien cuando está expresando una opinión contraria. Dedican más tiempo a refutarla y a que se escuchen las que no disienten. Paradójicamente, quienes dirigen esas emisoras y programas o los conducen, dicen abogar por la libertad de expresión en Cuba y nos quieren hacer creer que eso que ellos hacen es garantizar esa libertad. ¿O será que para esta gente libertad de expresión significa la libertad de impedir a los demás decir lo que desean, sobre todo si es diferente? ¿O simplemente, libertad sólo para quienes tienen el control de los medios? ¿Libertad para imponer quiénes sí y quiénes no?

¿O acaso dónde está el canal (para verlo), o la emisora (para escucharla), o el periódico y revista (para leerlos), o aunque sea el artículo y programa de quienes están en contra? No me refiero a quienes tienen pequeñas diferencias sobre lo mismo, o a cuando ya no queda otra opción inteligente que la de apoyar a la, a todas luces nueva mayoría, como está ocurriendo hoy día con tantos temas cubanoamericanos.

Hasta he escuchado varias veces decir: "Aquí eso no lo podemos permitir". Cosa que me suena muy recordada y escuchada, pero del otro lado del estrecho de la Florida. Agregando a veces: "¡Qué se vayan! (Para Cuba)". Y me vuelve a la mente la tristemente célebre "escoria" de los 80 (no sólo ella).

¿Y qué decir cuando nos llega algún cantante o actriz (como Pablo FG o Rosita Fornés) y no dice "libremente" lo único que los más extremistas de acá, consideran apropiado oír de los labios de un cubano?

Extremistas como estos nos quieren dar lecciones de libertad. Como si no supiésemos y como si no estuviésemos más que hartos, de que otros nos estén imponiendo qué debemos decir, pensar o hacer.
Dentro de Cuba quedan muy pocos que se traguen aún el cuentecito de que el poder es del pueblo y que, por tanto, la TV, la radio, etc. también son del pueblo, que existe igualdad de derechos, de acceso a los medios y tantas otras mentiras, que como ya se sabe, por muy repetidas no se van a convertir en verdad, sino que al contrario, cada vez la población se convence más de haber sido víctima de una gigantesca estafa histórica.

Todos los que hemos trabajado y trabajan en los medios en Cuba sabemos que tenemos prohibido por completo decir o permitir que otros digan algo distinto a lo oficial y que no sea aprobado por quienes ejercen el poder "en nombre del pueblo", traducido mejor como en contra del pueblo.

¿Quién en Cuba todavía no sabe que esto que acabo de decir es así?

¿Y eso es socialismo? ¿Poder Popular? ¿Democracia? ¿Justicia social? ¿Libertad? ¿Igualdad? Y toda esa lista de valores que en la teoría suenan muy bonitos, pero que en la práctica brillan por su ausencia.

Pese a saber desde hace tiempo que la mayoría silenciosa y silenciada del pueblo no apoya al régimen, supongamos que fuese cierto lo dicho oficialmente:

- sólo una minoría ínfima, los llamados grupúsculos, son quienes están en contra. Digamos el uno por ciento de la población (o la proporción que más le guste a usted, da igual a los fines de este ejemplo).

- que de veras el poder fuese del pueblo y por tanto, se garantizara la justicia, equidad, los derechos humanos y cuanto de noble y bueno ha concebido el ser humano para la sociedad socialista (esa que en 50 años ni siquiera se ha empezado a construir)

Entonces lo justo, lo equitativo, lo revolucionario, lo socialista, lo democrático, lo que evidenciaría que de veras el poder es de todo el pueblo (¿O acaso la minoría no forma parte del pueblo en el poder?), incluso con la exactitud matemática de la elevada educación enarbolada como bandera, sería que al menos de cada 99 opiniones favorables al régimen, se difundiera aunque fuese una, totalmente contraria.

Claro, la minoritaria burocracia en el poder también usa la matemática a su conveniencia, que por lo general no coincide con lo conveniente para el mayoritario pueblo "en el poder" (en realidad carente de todo poder, incluido el de expresarlo).

O continuando con la más exacta de las ciencias, pudieran ser cada 99 días completos para las opiniones respaldando o repitiendo lo oficial, tener un día, también completo, para los criterios en contra de lo oficial.
Pero el "invicto Comandante" (este "esclavo" moderno que estuvo tantos años "obligado moralmente" a servirle al pueblo, el cual no deseaba tener a ningún otro como líder) no permitió, ni permite, la difusión de ni siquiera una sola opinión contraria, ni tímidamente disidente, por los medios "del pueblo", de los cuales todavía se cree el verdadero propietario y, por tanto, continúa imponiéndole a la mayoría su "voluntad popular" (requete demostrada impopularísima, cuando no tuvo más remedio que cederle el puesto a su hermano) .

Obviamente, la atemorizada clase burocrática en el poder, so pena de selectivamente dejar de serlo, mediante las conocidas purgas, planes pijamas, simulacros de juicios, fusilamientos, etc., sigue acatando diligentemente las órdenes del Comandante en Jefe, sometida igualmente a los designios, la coacción psicológica, sofisticada represión y caprichos del vejete dictador, expresidente devenido reflexólogo, pero no por ello con menor poder real.

miércoles, 22 de octubre de 2008

¿Cuba es de veras socialista?

Es hora de llamar las cosas por su nombre.

Aún en Cuba hay quienes apoyan al régimen creyendo ingenuamente que en este medio siglo se ha estado construyendo el socialismo, pero el imperialismo lo ha impedido u obstaculizado, que de no ser así, los cubanos viviríamos en el paraíso terrenal.

¿Qué pasaría si a todo el pueblo cubano no le quedara duda alguna de que no son ciertas tantas de esas cosas que les han hecho creer?

O sea, que en Cuba no hay ni socialismo, ni poder del pueblo, por tanto tampoco democracia socialista, ni dictadura del proletariado, ni poder de obreros y campesinos, ni se abolió la explotación del hombre por el hombre, sino que por el contrario no hay seres humanos más explotados en este planeta que los habitantes de la Isla.

Como en el resto de los países, los cubanos no nos libramos de ser explotados por la burguesía internacional y adicionalmente somos superexplotados por la burocracia estatal partidista nacional.

Carlos Marx en un tiempo cada vez más lejano, vivió aquel capitalismo y reveló cómo mediante la plusvalía, la burguesía explota al obrero.

Pero Marx no pudo decir nada respecto a los mal llamados países socialistas, simplemente porque murió antes de que surgieran estos engendros proclamados en su nombre. Por tanto, no pudo opinar si de verdad son socialistas, si realmente pusieron fin a toda forma de explotación o si como con el paso del feudalismo al capitalismo, lo ocurrido fue cambiar unos explotadores por otros.

Sí se le quitó el poder a la burguesía, pero en lugar de pasar a manos de los obreros y campesinos, fue la nueva burocracia estatal partidista la que se adueñó de él.

Por tanto, en vez de una sociedad socialista, en realidad se construyó una sociedad burocrática.

La burguesía como clase explotadora anterior simplemente fue reemplazada por otra clase más explotadora aún.

La supresión de la democracia representativa no dio lugar a una democracia socialista, sino a una dedocracia burocrática, porque los cubanos en la farsa electoral del régimen no pueden ni elegir a un nuevo presidente, ni siquiera votar para decidir si quieren que continúe o no.

Y el llamado parlamento que tampoco es popular, no es electo por el pueblo, aunque acuda masivamente bajo coacción psicológica a marcar boletas, por el simple hecho de que la totalidad de esos parlamentarios son designados desde arriba, para que voten por ellos y únicamente por ellos.

El pueblo no puede poner mediante el voto a otros en esas boletas, ni quitar mediante su voto a quienes ya están en el parlamento o en la presidencia. Tampoco a los alcaldes (Presidentes de los Poderes "Populares" provinciales y municipales). De popular sólo el nombre y la farsa electoral que los eterniza.

Sólo elige con el voto a los peleles bautizados como Delegados del Poder Popular, a quienes lo que más los caracteriza es precisamente el no tener poder alguno, ser unos lleva y trae, las marionetas consagradas a explicarle a los electores lo inexplicable, o sea, por qué a pesar de tan bueno que es todo en la teoría, queda mal en la práctica por culpa del bloqueo, el imperialismo y bla, bla, bla, pero sin osar nombrar a los máximos y principales culpables de que Cuba en lugar de avanzar, cada vez ocupe un peor lugar en la economía mundial.

Sí hay una dictadura, pero no del proletariado, porque es totalmente falso que el poder sea de los obreros.

No por repetir hasta el cansancio tantas mentiras se van a convertir en verdad.

La dictadura es, de la burocracia estatal partidista como clase y de los hermanos Castro como individuos y familia entronizada en la cúpula del poder de dicha burocracia.

Es importante que cada cubano sepa que esto es así. Que lo lea, lo oiga, lo entienda, lo comente entre familiares y amigos. Que no quede uno solo sin saber la verdad.

Aunque sigamos todavía, quizás por mucho tiempo más, aparentando unanimidad, docilidad, conformismo, fingiendo apoyo al régimen, llenando plazas, marcando boletas, pero sabiendo que yo, tú, él, ella, todos, ya no tendremos duda alguna de la farsa existente en nuestro país, como base de la imprescindible unidad nacional, que nos llevará algún día, desde dentro, a derrocar el explotador poder burocrático y erigir sobre sus ruinas una verdadera nueva sociedad, mejor que todas las anteriores, tal vez sin nombre o etiquetas, pero que garantice libertad, democracia, desarrollo económico, un alto nivel de vida para todos y no sólo para una élite dirigente privilegiada y minoritaria.

La principal contrarrevolución no es la que emigró a Miami. Es la que le usurpó el poder al pueblo desde hace medio siglo y pretende seguir engañándonos con el cada vez más desteñido disfraz de socialista.

Como la del 30, la revolución del 59 también se fue a bolina.

Otra vez es hora de Revolución en Cuba: toca a las nuevas generaciones (¿La Generación Y?)barrer con la vieja sociedad que hoy día es para ellos la falsa burocracia explotadora castrista.

Pero no se trata de imitar a los grupitos de disidentes manipulados desde Miami y ponernos a provocar más represión con ridículas protestas mediáticas.

Afortunadamente este pueblo de hoy no es la legión de analfabetos de la Pseudorrepública.

No le hagamos caso a los falsos líderes de afuera que desde sus cómodas residencias nos quieren ver bañados en sangre. Ni a los de adentro que, o se quieren perpetuar en el poder o pretenden pasar a ser los nuevos amos.

Guiados por las mejores enseñanzas martianas, preparémonos casi en silencio para el gran cambio, uniéndonos todos en el conocimiento de por qué tenemos que echar abajo el actual falso y explotador régimen.

Si nos unimos, su propia podredumbre lo desmoronará.

miércoles, 6 de agosto de 2008

¿Élite immune?

Una de las tantas cosas que en Cuba necesitan ser cambiadas es ese privilegio injustificado mediante el cual, la nueva clase explotadora que reemplazó a la burguesía, o sea, la burocracia estatal partidista - esa minoría que de manera estable se ha mantenido en el poder por ya casi media centuria -, no sólo explota al pueblo, sino que le prohíbe un sinnúmero de cuestiones, que se permite a sí misma, confirmándole con ello cada día a los cubanos la verdadera falta de justicia y de igualdad de derechos de la sociedad en que viven, muy lejos de ser el paradisíaco socialismo prometido y nunca cumplido.

Pretextos no han faltado. El favorito: proteger al pueblo del enemigo, de su propaganda, etc. etc. ¡Qué buenos son! ¡Cuánta nobleza! ¿Cuál es el extraño don de ellos para lograr ser inmunes a todo eso que al pueblo sí nos puede dañar?

Todavía recordamos cuando en las décadas del setenta o del ochenta el hablarle o escribirle a algún extranjero era un verdadero pecado ideológico, pues de seguro nos contagiarían con los males pequeño burgueses o como una especie de “virus”: el del diversionismo ideológico, contra el cual por lo visto los burócratas sí estaban vacunados.

Como con muchos otros asuntos, de la noche a la mañana, lo que era malo dejó de serlo. La mágica solución del desarrollo turístico, luego de más de treinta años de temor al contagio, se impuso como tabla de salvación nacional ante la catastrófica crisis económica rebautizada (¿o enmascarada?) con el nombre de período especial. Por cierto, ¿especial o sin fin? ¿Período? Ya está llegando al par de décadas.

La lista es extensa: películas, vídeos, revistas, emisoras y programas radiales y televisivos censurados, cuyo “veneno” no mata ni a los censores ni a quienes en calidad de funcionarios y directivos del gobierno pueden viajar o permanecer en el exterior o están autorizados a tener, ver, leer, escuchar y disfrutar todo cuanto según ellos perjudica al pueblo, pero no a esta élite engañosa y usurpadora.

Recientemente, los celulares, computadoras, ollas arroceras y otros artículos, dejaron de ser contaminantes o venenosos. Al parecer se comprobó científicamente que ninguno de los sacrificados burócratas - que tenían de todo eso y más -, enfermó gravemente por ello y al fin ya el pueblo los puede adquirir legalmente, de lograr acumular el dinero claro está.

Si Carlos Marx viviera seguro diría que los desproporcionados precios del altísimo impuesto de circulación, son el equivalente en este régimen del burocratismo (mal llamado socialismo) a la plusvalía en la sociedad capitalista.

Pero la absurda informatización de la sociedad cubana sin acceso a Internet parece que pudiera ser la gota que rebosa la copa. Los cubanos se están hartando de seguir siendo marginados por la élite. Comprueban como pan de cada día que un grupito sí está autorizado a acceder a Internet y la gran mayoría del pueblo no. (¿Y todavía hay quienes creen que el poder es del pueblo?)

Una vez más la riqueza generada por el conjunto de la sociedad sólo es disfrutada por una minoría injustificadamente privilegiada. ¿Hasta cuándo?

La “nueva” sociedad ¿socialista? que nunca se construyó, sino que en su lugar se edificó otra muy distinta, pero aún más injusta y explotadora sociedad burocrática, se está conviritendo en la “vieja” sociedad para la inmensa mayoría de los habitantes de la Isla, los cuales han nacido o se han criado en el último medio siglo.

Nada impedirá que lo viejo perezca y en su lugar, los cubanos erijan algo mucho mejor.

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